De forma habitual hasta la sentencia del Tribunal Supremo de 29 de noviembre de 2018, las partes tenían asumidas que, en el caso de existir hijos en común, al cónyuge en cuya compañía éstos quedaban se le atribuía la vivienda familiar.


El Tribunal establece que en los casos en que “el hijo no precise de la vivienda por encontrarse satisfechas las necesidades de habitación a través de otros medios: solución que requiere que la vivienda alternativa sea idónea para satisfacer el interés prevalente del menor”.


El artículo 96 del Código Civil establece que “En defecto de acuerdo de los cónyuges aprobado por el Juez, el uso de la vivienda familiar y de los objetos de uso ordinario en ella corresponde a los hijos y al cónyuge en cuya compañía queden.


Cuando alguno de los hijos quede en la compañía de uno y los restantes en la del otro, el Juez resolverá lo procedente. No habiendo hijos, podrá acordarse de que el uso de tales bienes, por el tiempo que prudencialmente se fije, corresponda al cónyuge no titular, siempre que atendidas las circunstancias, lo hiciera aconsejable y su interés fuera el más necesitado de protección.
Para disponer de la vivienda y bienes indicados cuyo uso corresponda al cónyuge no titular se requería el consentimiento de ambas partes o, en su caso, autorización judicial”.


Por lo tanto, nos encontraremos ante esta excepción en aquellos casos en que el progenitor en cuya compañía queden los menores dispone de otra vivienda con características similares, para éste tribunal, la vivienda en la que convivían ambos progenitores deja de considerarse familiar.
El hecho clave de la decisión del Supremo es la convivencia del progenitor al que se le hubiera atribuido el uso y disfrute de la vivienda familiar por ostentar la guarda y custodia de los hijos con una nueva pareja.
El inicio de una nueva relación con vocación de permanencia y estabilidad, notaria y exclusiva, implica una convivencia que puede considerarse “marital”, y para éstos casos el Supremo considera que la vivienda pierde su carácter familiar inicial.
En la sentencia dictada por la Audiencia Provincial d Valladolid de 15 de enero de 2018, queda perfectamente reflejado que en aquellos casos en que una pareja convive de forma estable en la vivienda atribuida por sentencia tras un divorcio, puede dar lugar a situaciones de enriquecimiento injusto por parte de la persona que no ha asumido o no asume ningún gasto en dicha vivienda.
Además cabe resaltar que no influye en la atribución de la vivienda familiar la titularidad de la misma, siempre y cuando no preceda ningún acuerdo, porque el interés que prima siempre es el del menor, por lo tanto, los criterios que fijan los jueces a la hora de atribución el uso de la vivienda familiar será, en primer lugar a favor de los menores y en defecto de éstos, al cónyuge más necesitado de protección, en los casos en que dicho cónyuge no sea titular de la vivienda es una última opción suele estar limitada temporalmente.


Si te encuentras en una relación similar o se han producido unas variaciones circunstanciales en las circunstancias que se tuvieron en cuenta en el momento de la separación o divorcio desde Puga&Alarcón como abogados expertos en Derecho Civil y Derecho de familia, podemos asesorarle en la posibilidad de solicitar una modificación de dichas medidas y mejorar su situación actual.

Tags relacionados

Eugenio Alarcón Tauste
Eugenio Alarcón Tauste

Departamentos:

Publicaciones relacionadas

Podemos proporcionarte el asesoramiento que necesitas

Solo tienes que exponer tu caso en el siguiente formulario

Por favor, corriga los siguientes errores en el formulario:

  • [[error]]